Guía de Protección para Defensores y Defensoras de Derechos Humanos en español

Usted tiene en manos la segunda edición de la “Guía de Protección para Defensores y Defensoras de Derechos Humanos” elaborada por Justiça Global. El contenido fue revisado y actualizado en medio de la pandemia del nuevo coronavirus (que causó el COVID-19), en el gobierno de Jair Bolsonaro. En este momento nos encontramos en una espiral de retrocesos en el marco de los derechos humanos te magnitud gigantesca. Esperamos, frente a este problema, que esta publicación colabore en la construcción de estrategias de protección y sea capaz de fomentar talleres colectivos de defensores y defensoras de derechos humanos (DDHs) movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil.

 

Más que la construcción de protocolos y medidas de protección, Justiça Global anhela estimular y fortalecer el proceso de lucha política por los derechos en Brasil y así revertir este escenario al que estamos sometidos. El país cuenta con números alarmantes de asesinatos, amenazas y procesos de criminalización de defensoras y defensores de derechos humanos, víctimas del racismo perpetuado por el Estado brasileño y sus instituciones, por la adopción de un sistema económico que privilegia el lucro ante la vida por un modelo de justicia selectiva. Vivimos un tiempo marcado por la política de desinformación, por las fake news y por la expansión de la actuación de las redes de odio; por el endurecimiento aún mayor del sistema penal y de la militarización; por el agravamiento de la expropiación de los recursos de la Amazonia brasileña, que sufre hace años con los impactos de las industrias extractivas y del agronegocio a gran escala, así como buscadores de oro, madereros y acaparadores de tierras, pero que en el gobierno Bolsonaro pasó a ser saqueada cotidianamente a la luz del día.

 

En un intento de silenciar voces discordantes, Bolsonaro también cerró Conselhos Gestores de Políticas Públicas1 por decreto, cazó mandatos y nombró presidentes a fin de restringir la participación de la sociedad civil en el ámbito del Estado. Intentó, además, con la Medida Provisória 870, controlar las organizaciones no gubernamentales y la participación social, enfrento fuerte resistencia y, en parte, fue derrotado. De manera recurrente, integrantes del gobierno han calumniado y perseguido diversos sectores y actores de la sociedad civil brasileña. Organizaciones no gubernamentales fueron blanco de CPIs y procesos judiciales, y la criminalización de las defensoras y defensores a través de la utilización indebida del derecho penal en el intento de contener o impedir el ejercicio del derecho de defender derechos sólo creció.

 

El avance de este campo conservador, hostil a los derechos humanos, se ha reflejado en un elevado número de violaciones. Este escenario es consecuencia también de la paralización de las políticas de reforma agraria y de demarcación y titulación de los territorios indígenas y quilombolas. Brasil sufre aún con la violencia provocada por las milicias urbanas y otros grupos criminales. Con el discurso de combatirlas, son implementadas medidas racistas, en el ámbito de la justicia criminal y de la seguridad pública, contrarias a los derechos humanos que aterrorizan áreas empobrecidas enteras en todo el país. En este contexto, las defensoras y defensores de derechos humanos cumplen un papel esencial para el fortalecimiento de la democracia, para la construcción de una cultura de derechos y para el enfrentamiento a violaciones. Por eso, es necesario dar atención especial a las posibles estrategias de desmovilización y criminalización que afectan a las defensoras y defensores. Esta guía es fruto del esfuerzo de Justiça Global para la superación de las causas que generan vulnerabilidades y el fortalecimiento de las luchas de la forma más segura y efectiva posible.

 

NUESTROS PASOS Y LA CONSTRUCCIÓN DE ESTA GUÍA

 

Desde su fundación en 1999, Justiça Global trabaja por la valorización y protección de las defensoras y defensores de derechos humanos en Brasil. En mayo de 2002, publicamos en colaboración con la organización no gubernamental irlandesa Front Line Defenders el informe “Na linha de Frente: Defensores de Direitos Humanos no Brasil – 1997-2001”, que se constituyó como uno de los primeros diagnósticos del riesgo y la vulnerabilidad a la que defensoras y defensores están expuestos en el país. La divulgación de este informe, lanzado simultáneamente en Brasil y en Ginebra, Suiza, durante un evento paralelo de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, tuvo gran repercusión y contribuyó a impulsar un debate sobre políticas de protección de DDHs en el país.

 

Justiça Global también participó de las Consultas Latinoamericanas para Defensores de Derechos Humanos (Ciudad de México, 2001; Ciudad de Guatemala, 2002). El proceso de Consultas, además de dar un panorama de la situación de las defensoras y defensores de derechos humanos en América Latina, contribuyó a divulgar y fortalecer la entonces recién adoptada Declaración de las Naciones Unidas para Defensores de Derechos Humanos (1998) y la Unidad de Defensores de Derechos Humanos en el ámbito de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de los Estados Americanos (2001).

 

Como resultado del alto índice de violencia contra defensoras y defensores de derechos humanos, urgía la necesidad de adopción de programas de protección en varios países de la región, entre los cuales se destacaban Brasil, Guatemala, Colombia y México. En Brasil, en los primeros meses del gobierno de Luiz Ignácio Lula da Silva (2003), se formó, en el ámbito del entonces Conselho de Defesa dos Direitos da Pessoa Humana (CDDPH), un grupo de trabajo que reunió organizaciones de defensade derechos humanos, además de órganos de os poderes ejecutivo, legislativo y judicial, que asumieron la tarea de delinear la construcción de un programa nacional de protección a los defensores de derechos humanos. Concomitante a este proceso de pensar una política de protección, las organizaciones de derechos humanos brasileñas tuvieron la misión de organizar la III Consulta Latinoamericana para Defensores de Derechos Humanos, realizado en agosto de 2004, en São Paulo. De ese momento resultó la formación del Comitê Brasileiro de Defensoras e Defensores de Direitos Humanos (CBDDH), una red que reúne hoy cerca de 40 organizaciones y movimientos sociales en todo el país.

 

A partir de las Consultas, Justiça Global fortaleció los lazos de colaboración con la Front Line Defenders y con la Protection International2 y, así, integrantes de nuestro equipo pasaron por formaciones específicas y se tornaron replicadores de las metodologías en el ámbito de protección. A partir de entonces, son años dando talleres en los más variados territorios del país y frentes de lucha, tanto para defensoras y defensores de derechos humanos directamente como para equipos técnicos de programas estatales de protección de defensores de derechos humanos, movimientos sociales, colectivos, sindicatos, organizaciones no gubernamentales y equipos de mandatos políticos actuantes en la defensa de los derechos humanos. La experiencia adquirida en los talleres llevó a Justiça Global a producir la Guía de Protección para Defensoras y Defensores de Derechos Humanos, publicado en 2016, intentando aproximar más la metodología al contexto brasileño.

 

Más que un modelo fijo, nuestra intención con este material es el de contribuir con una matriz metodológica, esto es, herramientas que se mantienen suficientemente abiertas, de modo que pueden ser ajustadas a cada realidad – considerando que organizaciones y defensoras y defensores de derechos humanos en todo Brasil vienen, a lo largo del tiempo, desarrollando sus propias estrategias de protección individuales y/o colectivas.

 

Esta segunda versión de la Guía actualiza nuestra metodología de trabajo. En los últimos años, avanzamos en la reflexión sobre el carácter integral de la protección, con énfasis en la dimensión del cuidado y del autocuidado, abordado en el ítem cuatro de esta publicación. También desarrollamos el tema de la protección institucional (ítem 6), al fomentar la necesidad de construcción de protocolos y políticas de protección para organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo de posibilitar que las trabajadoras y trabajadores de estas organizaciones piensen y desarrollen una cultura de protección en sus instituciones.

 

La expectativa es que este nuevo material avance en la “formación de formadores”, o sea, que las propias defensoras y defensores participantes de los talleres estén en contacto con metodologías qué puedan ser replicadas junto a sus comunidades, bases sociales, colaboradores/as, etc. Sabemos también de la protección es un proceso inacabado, siempre en vías de actualización y perfeccionamiento. Por lo tanto, siguen siendo bienvenidas las críticas, comentarios y sugerencias. Seguimos, finalmente, comprometidos con los esfuerzos de aumentar la protección de DDHs en tiempos tan adversos.

 

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